martes, 12 de abril de 2011

El amor entra por los ojos y sale por los oídos

Otra vez tarde, últimamente se ha vuelto mi costumbre, el me mataría, le prometí estar allí, ¡detesto fallarle de esa manera! El impacto contra un tope me saco de mis divagaciones, el colectivo se detuvo y lo abordaron al igual que siempre disputándose asientos y entre un bullicio sin fin, al final del tumulto estaba abordando el colectivo el hombre más atractivo que haya visto JAMAS! Moreno, ojos claros, la mandíbula férrea y de una estructura ósea tan deseable como imponente. Al instante supe que era amor, pues tuve  en mi estomago esa sensación - que a diferencia de lo que dicen los poetas no son mariposas-  para mí el  amor se percibe de forma tan intensa y demandante como una diarrea.  
Lo contemple en silencio unos momentos, estaba de pie frente a mí, obviamente sintió que era observado. Sencillamente el hombre era todo lo que yo desearía, al comprenderlo continúe con mi evaluación con el mayor descaro.
En definitiva estaba rendida a su persona, sus manos, tan amplias como su espalda,  el continuaba ahí frente a mi sonriendo como si tuviera total conocimientos de por donde andaban mis fantasías con la certeza de ser  el protagonista, permanecimos así, sonriendo, yo con timidez y el con arrogancia. Trace mentalmente un plan para declararle mi devoción, rogando únicamente con que no descendiera antes que yo reuniera las palabras y el valor para encararlo.  Aaah cuan felices seriamos juntos viendo a nuestros 38 nietos crecer!
Su teléfono sonó, bajo la vista para encontrarlo, era una llamada, estaba a la expectativa, si tan solo su voz fuese la mitad de perfecta  como me resultaba su espalda, y entonces como en una película, ocurrió. Hablo,  de eso solo se pudo decir una cosa: ¡¡ERA GAY!!  
No pude levantar la vista el resto del camino


Arriva: Dramatización

Es por eso que llegue a la conclusión: “El amor entra por los ojos y sale por los oídos”

¡Eh dicho!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada